El libro ofrece una detallada recopilación histórica de los oficios tradicionales desempeñados en un pueblo, destacando la relevancia de cada uno en la vida cotidiana. Incluye actividades como la confección de ropa por los sastres, la fabricación de materiales de construcción por los tejeros, la elaboración de calzado por los zapateros y la distribución de correspondencia por los carteros. También se aborda el rol de los aguadores, encargados del control del agua para riegos, y el trabajo de los faroleros en el alumbrado público. Se mencionan además los sacristanes y mayordomos de iglesia, responsables del servicio litúrgico y la administración de congregaciones, así como los escribanos y secretarios que documentaban las decisiones del Ayuntamiento. La obra ofrece una valiosa mirada a los oficios que sostuvieron la vida comunitaria a lo largo de la historia.