“El teatro musical, si se estructura correctamente, se inscribe más cerca del esquema total de educación que de cualquier otra forma de actividad” (Fields, 1970).
Un musical.
Creo que no hay una palabra que contenga más magia en su definición…
He tenido la gran suerte de crecer rodeada de los grandes clásicos de Disney. Películas como “El rey león”, “Cenicienta” o ·”La bella y la bestia” hicieron que, desde antes de tener uso de razón, pudiera cantar y bailar por la casa sus temas musicales. Todas sus canciones, ciertas escenas y, por supuesto, las historias a las que cada película nos transporta, han marcado de forma decisiva mi vida.
Mi vocación, ligada a la enseñanza, es la de contar historias. Estas nos proporcionan ese marco de referencia donde, como si de una puerta se tratase, podemos dejar por unos instantes la sólida realidad que nos rodea, para soñar y dejar volar nuestra creatividad.
Y eso es lo que persigo con este trabajo: llevar a cabo un proyecto en el que los alumnos puedan desarrollar su ilusión, solidaridad y capacidades como nunca antes lo han hecho. Si les damos voz, espacio y confianza, ¿qué podrán llegar a conseguir?
No puedo poner un broche mejor a los cuatro años de carrera que combinar mis dos vocaciones: la enseñanza y el teatro. Sin embargo, esto también supone un gran reto personal que, aunque seguro será enormemente enriquecedor, alberga una gran responsabilidad y me da mucho respeto.
Entre estas páginas vamos a tratar de elaborar una propuesta metodológica en la que el musical sea el eje vertebrador que permita a los alumnos adquirir una serie de destrezas y habilidades mientras que disfrutan y son capaces de dar vida a un personaje, contando su historia.